Allí,
en el barrio Las Palmas, Susana de Ravassollo, la mama de Pablo, nos
esperaba para contarnos todo sobre la vida de su hijo.
La persona que albergó a Pablo en su vientre era la indicada para
hablar y contar todo sobre él. Ella nos invitó a subirnos a la nave
del pasado para transmitirnos al presente todas aquellas nostalgias
y recuerdos: “De chiquito siempre le gustó cantar, lo llevaba en el
alma en una palabra. Cantaba temas de Yony Tolengo y de otros
artistas éxitos de años anteriores. Yo tenia una peluquería y Pablo
no molestaba para nada, ya que siempre estaba cantando, escuchando
música y sino mirando televisión, otra de las cosas que le apasiona.
Pablo nunca tuvo vergüenza de nada, siempre participaba en los actos
del colegio. Salió vestido de campana, de flor, de gaucho, de
pingüino y de otras cosas. Los poemas que tenia que decir a veces,
cuando era el día de San Martín y de Belgrano, se los aprendía de
memoria como si nada, esto daba muestras de que a Pablo ya le
gustaba el escenario. En el colegio nunca tuvo problemas, era muy
aplicado. Era muy compañero, era un chico que siempre defendía a sus
amigos hasta la muerte. Si alguna vez hubo algún inconveniente en el
colegio fue únicamente por defender a un compañero, pero con mi
marido José, nunca tuvimos problemas con los maestros ni con la
directora. En la escuela cantaba siempre; una vez salieron las
profesoras de la dirección a ver quién era el que cantaba y se
dieron con que era Pablo”, contó Susana.
Pablo es un amante de las actividades físicas, no tiene vicios, la
muestra más concreta de esto es la carrera de educación física que
sigue en el IPEF. “Siempre le gustó jugar al fútbol, se juntaba con
los amigos y se iban a los partidos, era muy hincha de Belgrano”,
expresó la joven mama.
Con respecto a la vida sentimental del cantante, Susana manifestó:
“No ha sido muy noviero, solamente nos presentó una sola chica, pero
fue algo pasajero”.
Todas las personas tienen muchas anécdotas, Pablo no podía ser la
excepción: “Ha sido muy travieso, tremendo. Veía mucha televisión,
siempre le gustó el karate, y una vez en el acto del colegio salió
bailando el carnavalito con una chica y de repente empezó a tirar
patadas para todos lados, como si fuera una hazaña lo que hacia”,
señaló Susana en referencia a esto.
El sueño de su vida:
“Entrar a Trulala era el sueño de su vida, él siempre me decía que
alguna vez iba a llegar a cantar en este grupo y yo siempre lo
alentaba, lo incentivaba, pero lo veía como algo imposible. Cuando
se fue a probar a esta orquesta, yo me quedé sola en mi casa. Él se
fue a las tres de la tarde con mi marido y eran las nueve de la
noche y no venían. En eso me llamó mi marido y me dijo que se iban a
tardar un poco, ya que Pablo había quedado entre los cuatro
finalistas. Ahí me puse a rezar y le pedí a Dios que si era para
bien que le abriera el camino y si era para mal que le pusiera
cualquier traba. Más tarde cuando llegaron y lo ví con la sonrisa de
oreja a oreja me di cuenta de lo que pasaba. Gracias a Dios se le
dio y toda esta gente tan buena que lo ha apoyado tanto. Mi marido y
yo estamos orgullosos”, concluyó la mamá de este nuevo ídolo
musical.
Fuente: RevistaTodo Cuarteto (nº 5) – Noviembre de 2002
Enviada por Natalia Morales - Carlos Paz
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